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Las palabras se las lleva el viento

8 de febrero de 2022

Las palabras se las lleva el viento, cuando su uso no provocan el resultado deseado. Este refrán de nuestro valioso refranero español pone título al ST01, mi segundo articulo de stakeholders.news

Este escrito está basado en una experiencia y reflexión que surge a propósito de una conversación mantenida hace unos días donde la “jerga” de proyectos era la protagonista, es decir, “sólo frikis” frivolizando un poco.  

Por poner en contexto esta vivencia y bajo el paradigma del entorno profesional, cada día nos levantamos con palabras como: valor, beneficio, expectativas, éxito, objetivo, metas…, entre otras, para algunos de nosotros muy conocidas y utilizadas, ya sea trabajando en proyectos o no, palabras que denotan mucho impacto para el que las nombra y mas si cabe para el que las recibe. A estas palabras las llamo “a qué huelen las nubes”.

Esta historia comienza cuando indico a una persona “tendrías que poner en valor tu esfuerzo”, y recibo como respuesta un simple “vale”. Según el principio de la tercera ley de Newton “acción-reacción” me quedé esperando algún movimiento en esta persona, donde la reacción fue, no hacer nada. Hacer nada, en mi opinión, es el comportamiento que se puede mostrar cuando no hay interés en algo o porque desconocemos qué hacer. 

Concretamente no se debía a la falta de interés, sencillamente no lo entendió, lo cual refleja que el efecto que se persigue con este tipo de expresiones a veces no provoca la reacción esperada. Intuimos ya, que habría sido suficiente con “resalta tu trabajo de esta forma”, “vende el proyecto en el que tanto has trabajo con tu equipo”, esta fue mi reacción ante la inacción, lo cual, quedó perfectamente entendido; estimularon acciones concretas y ocasionaron el efecto deseado.  

Cuando nos comunicamos con otras personas se establecen en algunos casos “ruidos” que pueden perturbar el mensaje o simplemente no llegan por falta de definición, y al ser parte de un vocabulario, jerga, se asumen entendidas. 

Con estas palabras, en entornos que no son adecuados, se puede adolecer de gran conocimiento cuando en realidad puede confundir,  crear incertidumbre, expectativas sobre estos conceptos intangibles, que pueden terminar quedando como palabras etéreas si no están acompañadas del elemento que les da significado ya sea cuantitativo, cualitativo, elementos que transforman la abstracción a lo concreto, tocable, real o simplemente decirlo de la forma “que lo entiendan mi abuelos”, eso decía un sabio profesor que tuve. 

Esta experiencia fue una lección aprendida para mi. Algunos pensaréis, esta persona podía haber preguntado, ¿verdad? Si, claro que lo podía haber hecho, el uso de estos conceptos pueden ser el día a día donde no todos preguntan cuando se queda la duda, no todos lo entienden, y ante esto, mas vale hacer comprender… si es lo que se quiere.

A partir de ese momento, opté por elegir las palabras adecuadas para que no se las lleve el viento. 

Una vez más, el entorno e interlocutor es clave en el uso de ciertos conceptos y para que se asimilen, mejor como decía mi sabio profesor. 

 “Hay palabras que se retraen, que se niegan, porque tienen demasiado significado para nuestros oídos cansados de palabras”. José Saramago


Este artículo fue publicado en la revista Stakeholders.news STD 002 -Enero 2022 

https://stakeholders.news







Comunicar es un arte

4 de enero de 2022

Según la RAE “arte” en su primera acepción, “es la capacidad, habilidad para hacer algo”. Según esta definición, podemos considerar que comunicar es un arte, pero no todos lo ven así. Muchas veces nos preguntamos ¿por qué hay personas que consiguen interaccionar rápido, mientras que otras no parecen ser capaces de lograrlo? Enrique Alcat en su libro ¡Influye!, dice “Las personas que sonríen con suavidad y miran a los ojos del otro, alcanzan antes sus objetivos”.

Comunicar es influir, es conectar, es mucho mas que contar… comunicar es colocar sentimiento con la voz y con el cuerpo, es poner en común ideas, emociones, pensamientos, es decir algo a alguien y decirlo con claridad, es que la persona entienda, lo que se quiere decir, ¿verdad? Parece obvio, pero en mi opinión, es la asignatura pendiente de casi todos. En mi experiencia, si profundizamos un poco, la gran mayoría de los conflictos se deben a una ineficiente comunicación, damos por hecho que nos van a entender, sin pensar cuales son las circunstancias del receptor, y el “ruido” que le puede provocar nuestro mensaje o el entorno.

El filósofo austriaco Ludwing Wittgenstein llegó a decir “los limites de nuestro mundo son los límites de nuestro lenguaje”. En el contexto de la comunicación entre personas sólo hay que mirar donde están los conflictos en las organizaciones y en la vida personal, y un gran porcentaje tienen que ver con la comunicación; las expresiones como: “está muy mandón últimamente”, “no hay quien la aguante”, “no me entiende”, “no lo hacen bien”, son el día a día…, son señales de que algo ocurre en el momento de interactuar y cuando esto pasa, nos preguntamos alguna vez ¿por qué y cuáles son las circunstancias de estas acciones atípicas de la persona?


Echa una mirada a la imagen. ¿En qué te has fijado mas? En los ojos, labios, pelo, colores, forma… ¿Qué te trasmite? Tristeza, provocación, enfado... ¿Qué es lo importante de la imagen para ti?  La interpretación de lo “importante” es subjetivo, siempre que lo dejemos al azar. Una comunicación que tenga intención, una buena dosis de empatía, y que lleve implícita la necesidad de construir relaciones de confianza, mejora los conflictos y compromete e implica a las personas. 


En el ámbito de las organizaciones, bien sabemos que están compuestas por personas, desde el punto de vista temporal como en el caso de un proyecto u organización permanente vista como una empresa.  Si nos centramos en el cambio organizacional temporal y poniendo de relieve la importancia que tiene la comunicación en este tipo de proyectos, el primer dilema que debería aparecer es ¿qué y cómo vamos a comunicar? Esta pregunta con intención que he puesto en valor en varios proyectos en los que he colaborado, es la diferencia entre pensar en los demás para que entiendan el qué va a “cambiar” o de lo contrario no hacer nada y dejarlo a la libre interpretación, sin tener en cuenta que una organización ya sea temporal o permanente es una “bolsa” con un contenido muy particular; diversidad de personalidades con distintos intereses, actitudes, aptitudes, percepciones, objetivos, influencia… y donde la voluntad de no comunicar es el primer y gran detractor. Poco a poco vamos siendo conscientes de que la comunicación no es una solo una herramienta que elijo y donde incluyo los nombres de los implicados y voila!.

La comunicación deberíamos reconocerla como el flujo transversal y bidireccional con una intención implícita, que debe contener una gran dosis de empatía y con un objetivo, generar relaciones de confianza. 

Comunicar es influir, es conectar, es mucho más que contar… ¿Y tu, comunicas bien?


Este artículo fue publicado en stakeholders.news- St001-Diciembre21.pag.65






El cambio que vivimos, una reflexión

26 de noviembre de 2017

Este año en el Congreso Anual de PMI Madrid, Spain Chapter se habló de innovación, de cambio, de nuevas tecnologías, de personas, en definitiva de nuevas formas de trabajar y de comunicar. El futuro será trabajar por y para proyectos y nuestros stakeholders serán robots. Una realidad cercana si te asomas un poco a la ventana.

El foco y la importancia decían, está en las personas y en como las nuevas tecnologías  (reconozco me asustan un poco) nos facilitarán el día a día, con lo que nuestra transformación tiene que ver con el cliente, la competencia, los datos, la innovación, pero sobre todo con una nueva forma de pensar, interna y externa. 

El tan famoso "hay que cambiar para adaptarnos” se ha convertido ya, en lo que dijo Heráclito hacia el año 425 A.C "la única constante es el cambio”

Quiero al mejor!

26 de junio de 2017


Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a la celebración de un hito en la carrera profesional de un gran artista, en el marco de un histórico y emblemático edificio en Madrid.


Desde el punto de vista de un profesional, este evento reunía todos los requisitos para ser catalogado como de alto impacto mediático, con una gran carga emocional y donde la coordinación técnica era uno de los factores clave de éxito.

Los Proyectos, las Personas y el Cambio

21 de julio de 2015

Un plan de gestión del cambio se planifica en base a un análisis y evaluación de la capacidad de la organización para asumir los cambios y de la magnitud del cambio; no todos necesitan lo mismo, el caso de la implantación de una herramienta tecnológica nada tiene nada que ver con un cambio organizacional, aunque hay elementos en la gestión que ambos comparten.


Las organizaciones a través de su estrategia empresarial justifican un cambio para alcanzar objetivos, es decir, obtener beneficio y rentabilidad a los proyectos que se ponen en marcha. En la mayoría por no decir todos recaerá en las personas que forman parte de la organización. Iniciar un proyecto de cambio implica precisamente eso, "ponerse en los zapatos" de quien trabaja el día a día, a quien afectará.  
En algunos casos, la necesidad, la urgencia son determinantes y causa de fracaso en un proyecto porque, no se toma en cuenta el verdadero valor que supone la adaptación de las personas hacia lo nuevo. 

Un reto actual. La gestión del cambio

22 de enero de 2015

Si observáis y escucháis con un poco de atención, os daréis cuenta de que las palabras que más se escuchan hoy, en cualquier circulo son: cambio, agilidad, especialización, formación, innovación, organización... y todas, llevan implícito "adaptate o te quedas fuera". 

Lograr una mayor eficiencia, rentabilidad, competitividad  unida a la mejora de la calidad en procesos se ha convertido en los objetivos principales de las empresas, que después de atravesar por un periodo muy duro de supervivencia se han dado cuenta de que la forma de dirigir, gestionar sus proyectos está cambiando, evolucionando, donde adaptarse y además rápido, empieza a ser una necesidad.

Pero claro, esto conlleva  una serie de cambios, primero internos, que influyen en el principal activo de una organización - las personas -  o stakeholders con poder e influencia en la organización;

La parte fuerte y más débil de un proyecto. Stakeholders

8 de julio de 2014

Hay un término para los que nos dedicamos a trabajar por proyectos y en proyectos de suma importancia y a tener en cuenta en la gestión y dirección. Los llamados Stakeholders, partes interesadas o interesados en un proyecto. La definición general dice: “Son PERSONAS, grupos de personas u organizaciones que se encuentran directa o indirectamente involucrados con las actividades de un proyecto, y tienen el potencial de influir notablemente en su rendimiento”, esto quiere decir, que el éxito o fracaso de un proyecto puede llegar a depender del grado de compromiso adquirido y su adecuada gestión con ellos.

Quién es quién en un proyecto. Los interesados

6 de marzo de 2014

En mi anterior post  sobre el impacto e influencia de los interesados en un proyecto  mencionaba una matriz  definitoria en la que se posicionaban los grupos de interés o interesados en un proyecto por poder e influencia.

Pues ahora bien, con la nueva versión del PmBoK v.5 los interesados ganan valor y espacio propio con toda la razón, ya que son individuos o grupos de individuos (es decir, PERSONAS) que tienen algo que ganar o perder en el proyecto que están involucrados.