Cuando
una empresa toma la decisión de realizar
una mejora en la gestión de sus procesos o una implantación a nivel
organizacional para adaptarse a las exigencias actuales, está anticipando un
cambio que repercutirá y mucho en las personas que forman parte de los
departamentos en los que impactará.
El director
de proyecto ante este tipo de proyectos sabe que no tiene entre manos un sólo
proyecto, tiene además, que coordinar e implantar las actividades requeridas de la gestión del cambio para el proyecto en cuestión, es decir,
gestionar el impacto y las resistencias de las personas a las que afectará.