Quiero al mejor!

26 de junio de 2017


Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a la celebración de un hito en la carrera profesional de un gran artista, en el marco de un histórico y emblemático edificio en Madrid.


Desde el punto de vista de un profesional, este evento reunía todos los requisitos para ser catalogado como de alto impacto mediático, con una gran carga emocional y donde la coordinación técnica era uno de los factores clave de éxito.

El objetivo era que las 50.000 personas que allí se reunieron, pasaran 3 horas de disfrute, entrega y pasión por la música, de la mano de los mas de 20 artistas que compartieron escenario con el anfitrión. Para los responsables del proyecto, poner en escena un despliegue de tecnología sin precedentes en medios audiovisuales y electrónicos era la clave, para crear esa atmósfera cargada de espectacularidad y de magia que este tipo de eventos suelen conseguir, y para dejar grabados  aquellos momentos en la memoria de los que allí estuvimos. 

Un proyecto con estas expectativas no admite ningún margen de error. Requiere contratar a los mejores técnicos en cada especialidad así como una gestión y coordinación muy cuidadosa de todos los involucrados.  

Los profesionales de mas alto nivel son habitualmente un stakeholder muy particular que exige que “su” trabajo tenga mucha visibilidad, sin embargo, por bueno que sea, el exceso de algo que forma parte de un todo puede dañar el esfuerzo de las demás partes implicadas en el proyecto, y poner en peligro el trabajo del equipo, que estando bien sincronizado y planificado, es lo que asegura tanto el éxito conjunto como el éxito individual.  

El evento fue un éxito por todo el despliegue de medios que allí había. Desconozco las razones del exceso de protagonismo que se vislumbró de una de las partes al principio del espectáculo pero pude observar que, tras un  periodo corto de tiempo, en el que las expectativas del público no estuvieron alineadas con las expectativas de la organización, el publico definió “in situ” con su voz, lo que quería ver, un espectáculo donde la tecnología y el talento se integrara en uno sólo, como finalmente ocurrió.


Este singular evento ha dejado excelentes momentos en mi recuerdo, lo disfruté muchísimo, también pude apreciar quizá de-formación profesional, como al principio algo fallaba, entendiendo la complejidad, y me atrevo a decir, que había objetivos distintos entre stakeholders y lo que ocurrió cuando todo se alineó; 50.000 + 1000 personas envueltas en un espectáculo único entre las que me encontraba yo.


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